Teotihuacán - más que las pirámides

Además de estos lugares ubicados dentro de la zona arqueológica, existen también los conjuntos arquitectónicos conocidos como Tetitla, Tepantitla, Atetelco y La Ventilla, que pueden ser visitados por el público en general. Se trata de cuatro áreas de residencia o barrios, que se establecieron en la periferia de lo que se conoce como el Centro Ceremonial de Teotihuacán, compuesto por las dos pirámides y la Calzada de los Muertos.  La urbe llegó a ocupar una superficie cercana a los 22 kilómetros cuadrados.

Recorrer estos espacios domésticos, cuyos muros y pisos –a pesar de las centurias- todavía lucen decorados por creaciones pictóricas precolombinas, es como viajar al pasado y adentrarse al cotidiano de una familia teotihuacana común y corriente.

En estas pinturas hechas al fresco, los teotihuacanos dejaron testimonio de sus actividades diarias, su forma de vida, su pensamiento y sus creencias, a través de las cuales podemos tener elementos para imaginarnos cómo fue la vida en la que se considera la primera ciudad mesoamericana, cuyo origen se remonta al siglo I d.C. y su colapso hacia el año 700.

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